Se me va todo en el pasto
verde y amargo
que no combina con el cielo
desparramado en mis sesos
sobre el manto de cuerpos desnudo
el nervio hace crecer sus frutos
y éstos caen sin gravedad
en completa obviedad
por los rizos prohibidos que cierran la verdad
Por Tona y Pancho
9 de octubre 2010
Donde revolotean, porque la esencia es otra.
Lo más probable es que todo lo que se encuentre aquí sea producto de lo cotidiano, trivial y sin fundamentos. Por lo cual, cualquier intento que quede aquí plasmado, no debe ser necesariamente juzgado. Así mismo, si lo leído le causa algún sentimiento o produce un cambio en su discernimiento, será completamente de su responsabilidad.
¡ah! Y nunca, nunca, pero nunca lo escrito tendrá relación íntima con el autor.
Gracias por posar un momento los ojos.
¡ah! Y nunca, nunca, pero nunca lo escrito tendrá relación íntima con el autor.
Gracias por posar un momento los ojos.
domingo, 10 de octubre de 2010
domingo, 29 de agosto de 2010
Como para deshacer.
Al rato caímos
las cabezas se golpearon
y sin más que decir, me encontraba de nuevo en lo mismo,
pero distinto
o
o
o
aparecí en ese sistema de alientos y deseos
de pijamas desatados y cortinas entreabiertas
Sin ningún particular, claro está...
Sin ningún otro más que el que se quiso dar
Ni rebuscado ni anhelado... Al natural.
La piel es aspirada por la crediblidad y vuelvo a estar al descubierto ante lo que no esperé volver a en
en en en en en en en en en en en en en en en en en en e en en en en en en en en en en en en en en en en en
R
A
R
Todo lo que quise sin querer que aparecieras ya.
Necesariamente
O Torpemente
C Relativamente
N Anticipadamente
E Rápidamente
Entonces, el pájaro no vuela, no alza sus alas, no se apresura. El ave planea, observa y disfruta. Ya no mira hacia abajo o hacia el frente. Cierra sus ojos, pues el aire no golpea y acaricia su cabeza, sus alas, sus costados. Tanta caricia parece irreal.
Llegaste tú.
las cabezas se golpearon
y sin más que decir, me encontraba de nuevo en lo mismo,
pero distinto
o
o
o
aparecí en ese sistema de alientos y deseos
de pijamas desatados y cortinas entreabiertas
Sin ningún particular, claro está...
Sin ningún otro más que el que se quiso dar
Ni rebuscado ni anhelado... Al natural.
La piel es aspirada por la crediblidad y vuelvo a estar al descubierto ante lo que no esperé volver a en
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R
A
R
Todo lo que quise sin querer que aparecieras ya.
Necesariamente
O Torpemente
C Relativamente
N Anticipadamente
E Rápidamente
Entonces, el pájaro no vuela, no alza sus alas, no se apresura. El ave planea, observa y disfruta. Ya no mira hacia abajo o hacia el frente. Cierra sus ojos, pues el aire no golpea y acaricia su cabeza, sus alas, sus costados. Tanta caricia parece irreal.
Llegaste tú.
sábado, 24 de abril de 2010
un poco
No me culpes si te odio un poco
No es algo que yo haya comenzado a querer hasta el punto de amar
No es un sentimiento que lleve tu nombre o que te pertenezca por entero
Simplemente, no me culpes si te odio un poco
No es algo que yo haya comenzado a querer hasta el punto de amar
No es un sentimiento que lleve tu nombre o que te pertenezca por entero
Simplemente, no me culpes si te odio un poco
viernes, 19 de marzo de 2010
Ya presentía yo que iban a llegar los cuervos a mi morada, y es que justo ahora, cuando ya no pienso tanto en las calorías, llega a mí esta bolsita con almendras confitadas y maní dulzón. Es que si no hay remedio, porque cada vez que deseo tener un gato, alguien tiene alergia y ya no se puede dormir ni besar, porque los estornudos tapan todo el calor y yo ya me quiero arrancar, a una tacita de tecito o de agüita de boldo, porque quema calorías y arranco porque ya no quiero estar más, no quiero la piel ni el placer ni la torura de ver de nuevo amanecer, de nuevo cayendo las cortinas, las tapas, las prendas y todo el reglamento pactado horas antes, con gran valentía y poca credibilidad, porque la verdad, es que los cuervos siempre vuelven y no hay más vuelta que darle.
sábado, 23 de enero de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
Me gusta el camino que las nubes me crean
me gusta que estén inmóviles en este retrato
me gusta porque sé cuál es su sino
me gusta porque se muestran tales como son
me gusta que dibujen un sendero sobre mi cabeza
me gusta que retratadas no vi su simpleza
me gusta que estén afirmadas, que por un momento sean adiestradas
me gusta su forma y me gustan partícipes
me gusta que en esta imagen no corran
no arranquen, no teman, no embarquen.
me gusta que estén inmóviles en este retrato
me gusta porque sé cuál es su sino
me gusta porque se muestran tales como son
me gusta que dibujen un sendero sobre mi cabeza
me gusta que retratadas no vi su simpleza
me gusta que estén afirmadas, que por un momento sean adiestradas
me gusta su forma y me gustan partícipes
me gusta que en esta imagen no corran
no arranquen, no teman, no embarquen.
sábado, 9 de enero de 2010
diccionario atesorado.
Estar en momentos como este es... cómo decirlo... frustrante. Es algo parecido a cuando desconozco el significado de una palabra y mi útil diccionario se encuentra bajo otros libros -lo que no es gran cosa- y estos libros sostienen a duras penas otras cosas; en el costado de esta gran montaña malabarista hay objetos como una torre de casetes, un estuche, un bolso y juguetes frágiles varios. Es desesperante. ¿qué hacer? Ni idea... desearía que alguien me diera la respuesta exacta en el momento preciso... pero no. Pasa que me quedo mirándolo, como si al verlo detenidamente sus letras e información trapasarán por alguna razón ilógica a mi cerebro o por último a mi consciente por unos segundos -tiempo poco y necesario para seguir en mi lectura -, y no sucede nada... no avanzo, no hay evolución. Sigo en mi asiento, mi posición es la misma y mi incertidumbre y desesperanza también.
Sé que tengo dos opciones: o rescatar el diccionario de tal prisión y beneficiarme o quedarme con la duda y hacer como si tal duda no existiese -¿fácil?-.
Y mientras me doy vueltas entre estas opciones, olvido una tercera: arrancarlo de su estado sin importarme el caos final con toda la ruidosa avalancha.
Pero para qué tanta alharaca, de todos modos, la realidad se trata de otra cosa -¡menos mal!-.
Sé que tengo dos opciones: o rescatar el diccionario de tal prisión y beneficiarme o quedarme con la duda y hacer como si tal duda no existiese -¿fácil?-.
Y mientras me doy vueltas entre estas opciones, olvido una tercera: arrancarlo de su estado sin importarme el caos final con toda la ruidosa avalancha.
Pero para qué tanta alharaca, de todos modos, la realidad se trata de otra cosa -¡menos mal!-.
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